martes, 3 de agosto de 2010

Los curiosos criterios de la ITV agraria

Apunta un día de verano de sol achicharrante en una localidad del sur castellano. Un día cualquiera, pero en este día los tractores no rasgan la tierra ni se mueven por los campos. Los tractores del pueblo hacen hoy ordenada fila ante una furgoneta que ha llegado al pueblo con la sana intención de revisar los vehiculos agrarios "por la seguridad de todos". Fiel a su cita anual, la unidad movil de la ITV agraria presta sus servicios de pago obligatorio.

La aplastante mayoría de los tractores que componen nuestro parque móvil son en general vehículos bastante toscos. Conducir un tractor es una tarea incómoda como pocas, con una cabina tosca y un puesto de conducción sobrio hasta el extremo, pedales metálicos de recorrido imprevisible, palancas por todas partes y un cambio de marchas que desafía los brazos del más pintado. Si a las nubes de polvo que inevitablemente llegan, que la dirección asistida no es algo presente en muchos y que la amortiguación es inexistente y cualquier piedra supone un vaiven solo amortiguado por el propio asiento, quienes no hayan conducido nunca uno tendrán una idea de que hacerlo es enfrentarse a un vehículo incómodo, ruidoso, sucio y que requiere la máxima atención.

La ITV está a la altura pues si el vehículo frena, lleva ruedas adecuadas, las luces reglamentarias y emite algo menos de humo que una locomotora de carbón en llamas, no suele ser complicado pasarla. En definitiva, si el propietario no es una bestia parda y realiza un mantenimiento razonablemente superior al que requiere una cafetera, el vehículo recibe el aprobado, y el agricyultor se marcha aliviado tras abonar una única vez el impuesto revoluc... er... la tasa correspondiente.


Hasta aquí todo casi normal.

Pero los tractores acostumbran a llevar un lujo asiatico... asombrense lectores... ¡muchos tractores llevan... llevan... cabina.

Sí, ya lo sé: es un mal vicio de nuestros agricultores que prefieren no achicharrarse al sol ni tragar polvo de más... ¡ah, las mulas y las jornadas extenuantes al sol... eso eran tiempos!

Muchos son los tractores que frenan y llevan luces ¿por qué han sido rechazados en la ITV?

Por la cabina, ese lujo, equiparable como motivo de denegación a frenar debidamente.

Dicen las malas lenguas que con la excusa de la cabina la ITV obliga al pago de un segundo impuesto revoluc... er... de una segunda tasa. Y para que nos vamos a engañar, tanto a la administración, que anda algo escasa, como al propietario de la concesión de la ITV les gusta el dinero.

Desde el punto de vista de la ITV la voracidad monetaria no tiene nada que ver. Según ellos el verdadero problema se encuentra en el hecho de que muchas cabinas no han sido debidamente homologadas... homologación que entre otras cosas requiere del pago de otro impuesto revoluci... er... de otra tasa que los agricultores astutamente han querido eludir...

Hasta aqui todo... er... ¿normal?

Un servidor se sienta a contemplar el espectáculo, la cola de tractores, e ruido atronador, las pruebas diversas y comienza lo curioso del caso: tractores vetustos con vetustas cabinas pasan mientras tractores nuevecitos con modernas cabinas son rechazados... ¿por la cabina?

Sí, por la cabina: para la ITV agraria una cabina moderna no homologada debe ser rechazada mientras cualquier cabina antigua es aceptada aunque carezca de homologación. De lo que resulta que cabinas nuevecitas de impecable acabado son ilegales y autenticas chabolas con ruedas son consideradas seguras y aptas para circular.

Hasta aquí llegó la lógica y la normalidad: agricultor, si has comprado recientemente una cabina no homologada, el taller te ha timado y la ITV te obligará a desmontarla (y a pagar la segunda revisión, claro)... puedes seguir tragando virilmente polvo por los caminos y mojándote cuando llueva o cambiarle a tu vecino tu flamante New Holland sin cabina por su viejo y destartalado Barreiros con cabina de chapas compuesta en la herrería del pueblo de al lado... la cabina del tractor de tu vecino pasa la ITV... que lo sepas...